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12/12/2015 Casa Amarilla

Duerme un anciano en la pieza oscura

pelos blancos se separan de su cabeza

quedan pegados a la funda calentada.

Y los niños en la sala arrodillados

sobre el mueble

mirando...

Comen las hormigas muchas hojas

las nubes se dispersan en el cielo

la leña se consume como el tiempo las paredes rezan.

Una mujer alta de cabellos largos un hombre honesto, de trabajos.

se bañan, se acarician, se consuelan se disfrutan mojados sobre el suelo en la casa

de maderas amarillas anclada a pocos metros del océano.

Se prende la luz de la cocina

los niños quieren comida, tienen hambre quieren vida.

El perro mastica su porción

El abuelo pasó frente a la pared

de los recuerdos

quedó estático frente a la foto de la abuela llora por dentro

acaricia la cabeza de su nieto

Vestido de pijama promete un cuento

Asciende en el vientre la leche hacia el óvulo

desafía la gravedad, la acidez del flujo la ley de la muerte.

Se inclina la mujer, y traba las frazadas

bajo el colchón

Los niños no tendrán frío esta noche.

En las manos de ella olor a ajo en sus piernas olor a sexo en la nuca olor a bosque

en la boca transparencias. El abuelo huele a tabaco El hombre fuerte a madera

Los niños huelen a sábanas limpias secadas al sol

Trepan brotes en el jardín muerden y corren los insectos pestañean los niños

Se besan óvulo y esperma.

Casa amarilla de maderas con nudos,

de pináceas anclada en la tierrra negra, húmeda Ventanas cuadradas, escalera

chimenea de piedras redondas, argamasa soportada por viejas creencias azotadas

por vientos marinos

y el océano que llama y llama

con su ruido

Duerme el abuelo en la pieza oscura